Tango kent zo zijn verschillende gradaties en een ervan, de tango canción, staat te boek als de ware ziel van de Argentijnse tango. De expressieve stem van Sandra Luna is bij uitstek zeer geschikt om dit genre muziek te vertolken, zoals op het album 'Tango Varón' waarneembaar is. Daarop komen fraaie klassieke stukken voor als 'Che Bandoneón' en 'Lejana Tierra Mía' maar tevens een aantal modernere werken. Sandra Luna is een tanguera pur sang en beschikt over een stemgeluid dat emotionaliteit en passie herbergt. Zoals in het prachtige 'Carritos Cartoneros' dat handelt over de crisis in Argentinië anno de 21e eeuw. Dat de cd 'Tango Varón' is genomineerd voor de Grammy Award in de categorie Best Traditional World Music Album is dan ook niet zo heel verrassend. (World Connection 43042)
Hans ten Kortnaar,
www.lifestyle5.nl
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martes, 17 de agosto de 2010
lunes, 17 de agosto de 2009
En carrera por un Grammy !!!
Sandra Luna canta tangos desde los siete años
En carrera por un Grammy
Está nominada para la categoría "Best Traditional World Music Album"
Sandra Luna será otra de las artistas argentinas que intentarán traerse un premio de la entrega de los Grammy Awards, que se realizará mañana por la noche en Los Angeles. La tanguera compite en la categoría "Best Traditional World Music Album" con su disco "Tango varón", junto a estrellas de la world music como Ladysmith Black Mambazo, el grupo Perú Negro, la banda Cimarrón de Colombia y un combinado de músicos africanos incluidos en la placa "Abayudaya-Music From The Jewish People Of UgandaVarious Artists".
"Estoy con la nominación recontenta porque nunca trabajé para obtener un premio. No me lo esperaba, estoy caminando por las paredes porque estoy con los mejores de la world music. Encima soy fan y fiel escucha de Perú Negro y Black Mambazo", cuenta la cantante de tangos, en diálogo telefónico, antes de partir a la fiesta de entrega en Estados Unidos.
Dentro del ambiente tanguero la nominación no fue tan sorpresiva. Sandra Luna tiene una larga trayectoria fruto de una vocación precoz que comenzó a los siete años y una voz que la transformó inmediatamente en la niña mimada de figuras como Atilio Stampone, Mariano Mores y Alberto Podestá.
"Yo agarré parte de la época de gloria del tango porque empecé muy chica en Radio Argentina. A los 11 años cantaba en la televisión, cuando todavía era blanco y negro en un programa donde estaba la "tía" Valentina y Roberto Grela era músico estable. También actuaba en la Casa de Carlos Gardel (ahora museo), con Goyeneche, Antonio Agri, el Sexteto Mayor y el Sexteto Tango. Después estuve con la orquesta de Héctor Varela, pero como tenía 15 años tenía un permiso especial para trabajar. Y estuve con Mariano Mores, Nelly Omar, Podestá y Atilio Stampone, que fue quien me convocó para Caño 14, un sueño para cualquier cantante".
Luna siguió en los ochenta cantando en "Grandes valores del tango", viajó a Japón junto a la orquesta de José Colángelo y trabajó en el Viejo Almacén junto a Osvaldo Berlingieri, Edmundo Rivero y Raúl Lavié. "Hasta que en los noventa me fui de la Argentina. No me gustaba cómo estaba la situación acá y me autoexilié. Recién volví en el 98 y todas eran caras nuevas en el tango."
Viajes y cambios
Acostumbrada a las luces de los sets televisivos la cantante volvió al trabajo hormiga y editó un disco en el 2000 llamado "Tangos del alma", pero no tuvo demasiada resonancia. "Quizá porque no quería grabar un álbum comercial con los temas de siempre, sino con los que a mí me gustaban."
Tres años después tuvo la revancha con su segundo trabajo. "Lo mío no es ningún invento. Lo que hago es la base del repertorio tanguero. Temas de la primera época, como «Duelo criollo», y otros temas que hablan de la Buenos Aires actual, como «Carritos cartoneros»".
-¿En qué línea del género te sentís más cómoda?
-No me creo enrolada en ninguna corriente particular, ni me siento parte de lo que se llama la nueva generación del tango. Esta es una expresión popular que se va modificando de acuerdo con los cambios de la sociedad. Por eso existe un tango electrónico. Pero yo no estoy en ninguna línea. Canto lo que veo y me gusta. No me interesa ese tango que se arrinconó en la nostalgia, porque es una expresión viva que tiene que mostrar la vida no sólo en el amor, sino en lo político y lo social. Es muy raro lo que pasa afuera porque generalmente el público que escucha tango es joven y más cercano al rock porque se identifica con esas letras que les suenan "heavy". Sólo pasa en la Argentina que el tango es de los viejos.
Gabriel Plaza
Link corto: http://www.lanacion.com.ar/678964
En carrera por un Grammy
Está nominada para la categoría "Best Traditional World Music Album"
Sandra Luna será otra de las artistas argentinas que intentarán traerse un premio de la entrega de los Grammy Awards, que se realizará mañana por la noche en Los Angeles. La tanguera compite en la categoría "Best Traditional World Music Album" con su disco "Tango varón", junto a estrellas de la world music como Ladysmith Black Mambazo, el grupo Perú Negro, la banda Cimarrón de Colombia y un combinado de músicos africanos incluidos en la placa "Abayudaya-Music From The Jewish People Of UgandaVarious Artists".
"Estoy con la nominación recontenta porque nunca trabajé para obtener un premio. No me lo esperaba, estoy caminando por las paredes porque estoy con los mejores de la world music. Encima soy fan y fiel escucha de Perú Negro y Black Mambazo", cuenta la cantante de tangos, en diálogo telefónico, antes de partir a la fiesta de entrega en Estados Unidos.
Dentro del ambiente tanguero la nominación no fue tan sorpresiva. Sandra Luna tiene una larga trayectoria fruto de una vocación precoz que comenzó a los siete años y una voz que la transformó inmediatamente en la niña mimada de figuras como Atilio Stampone, Mariano Mores y Alberto Podestá.
"Yo agarré parte de la época de gloria del tango porque empecé muy chica en Radio Argentina. A los 11 años cantaba en la televisión, cuando todavía era blanco y negro en un programa donde estaba la "tía" Valentina y Roberto Grela era músico estable. También actuaba en la Casa de Carlos Gardel (ahora museo), con Goyeneche, Antonio Agri, el Sexteto Mayor y el Sexteto Tango. Después estuve con la orquesta de Héctor Varela, pero como tenía 15 años tenía un permiso especial para trabajar. Y estuve con Mariano Mores, Nelly Omar, Podestá y Atilio Stampone, que fue quien me convocó para Caño 14, un sueño para cualquier cantante".
Luna siguió en los ochenta cantando en "Grandes valores del tango", viajó a Japón junto a la orquesta de José Colángelo y trabajó en el Viejo Almacén junto a Osvaldo Berlingieri, Edmundo Rivero y Raúl Lavié. "Hasta que en los noventa me fui de la Argentina. No me gustaba cómo estaba la situación acá y me autoexilié. Recién volví en el 98 y todas eran caras nuevas en el tango."
Viajes y cambios
Acostumbrada a las luces de los sets televisivos la cantante volvió al trabajo hormiga y editó un disco en el 2000 llamado "Tangos del alma", pero no tuvo demasiada resonancia. "Quizá porque no quería grabar un álbum comercial con los temas de siempre, sino con los que a mí me gustaban."
Tres años después tuvo la revancha con su segundo trabajo. "Lo mío no es ningún invento. Lo que hago es la base del repertorio tanguero. Temas de la primera época, como «Duelo criollo», y otros temas que hablan de la Buenos Aires actual, como «Carritos cartoneros»".
-¿En qué línea del género te sentís más cómoda?
-No me creo enrolada en ninguna corriente particular, ni me siento parte de lo que se llama la nueva generación del tango. Esta es una expresión popular que se va modificando de acuerdo con los cambios de la sociedad. Por eso existe un tango electrónico. Pero yo no estoy en ninguna línea. Canto lo que veo y me gusta. No me interesa ese tango que se arrinconó en la nostalgia, porque es una expresión viva que tiene que mostrar la vida no sólo en el amor, sino en lo político y lo social. Es muy raro lo que pasa afuera porque generalmente el público que escucha tango es joven y más cercano al rock porque se identifica con esas letras que les suenan "heavy". Sólo pasa en la Argentina que el tango es de los viejos.
Gabriel Plaza
Link corto: http://www.lanacion.com.ar/678964
viernes, 12 de agosto de 2005
MUSICA: ENTREVISTA CON SANDRA LUNA
Clarín
De la TV al Grammy
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De la TV al Grammy
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Sandra Luna, la cantante que el domingo puede ganar por su disco Tango varón un Grammy como Mejor álbum de Música Tradicional del Mundo, tiene en su historia la mezcla de niña prodigio, sets televisivos y acompañamientos de músicos como Atilio Stampone, Julio Pane y José Colángelo.Empezó a los siete años cuando durante una cena junto a sus padres en La Peña del Transportista la escuchó Carlos Paiva. El compositor de la música de Rolando Rivas, Taxista inmediatamente la llevó por clubes y cantinas donde compartió escenario con Alberto Castillo y Carlos Dragone. Cuatro años más tarde comenzaría su periplo por la televisión. "Empecé los domingos en Tangos y goles cuando tenía once años. Después seguí en La Casa Gardel junto al Sexteto Mayor o en Caño 14. Era una especie de niña prodigio que de golpe se presentaba en Grandes Valores del Tango con Mariano Mores. Fue raro porque en mi familia no hay una tradición tanguera. Pero yo no vivía, a esa edad, como un juego el tango sino como frases que me acompañaron en toda la vida y en esa línea las mujeres claves fueron Nelly Omar y Virginia Luque."
Hizo su primera gira por Japón en el 85 junto a José Colángelo. "En esos años tuve propuestas de grabar pero en el contrato la discográfica pedía que no me casara hasta los 21. Y a esa edad tuve mi primera hija", explica Luna. El año pasado sacó Tango Varón, su segundo disco. "Los temas fueron grabados en una toma. Ahí están Discépolo, Troilo, Manzi pero también los cartoneros y otras figuras de esta época".
¿Cómo ves tu propuesta en el circuito de Buenos Aires?
No creo que haya un circuito, acá está mal tratado el tango. Si tengo que elegir creo que mi propuesta está cercana a la de músicos como Julio Pane, que es mi compadre, de Guillermo Fernández o de Sonia Possetti, a quiénes admiro mucho.
PRECOZ. SANDRA LUNA EMPEZO A LOS 7.
SU SEGUNDO ALBUM, "TANGO VARON", ESTA NOMINADO.
martes, 7 de septiembre de 2004
CD Report / Boston Globe
Sandra Luna
TANGO VARON
Times Square
Enough recent tango albums have become so digitized and remixed that it's easy to forget what the real deal sounds like. One could easily argue that Astor Piazzolla's classics shouldn't twitch and bleep like a robot gone haywire. On "Tango Varon'' singer Sandra Luna revives the traditional strain of the Argentine art form, more specifically the subgenre called "tango-cancion'' (literally "sung tango''). In Luna's able hands, tango isn't just for dancing; it's for beholding. The title track, which means "Male Tango,'' opens the album on a bold note, though it's a curious choice for the album's name. Granted, tango singers have long been associated with macho males cast from the Carlos Gardel mold, but one of the genre's greatest interpreters, the late Libertad Lamarque, was a female. That said, there's no confusing Lamarque's chirp with Luna's bellow. Her voice is a marvel of Broadway-bound bravado and just enough force to compete with the dramatic orchestrations. Luna's definition of a tango is contemporary enough to envelop the percussion-driven ``Me Llaman Luna,'' and we're all the luckier for it. "Que Nadie Sepa Mi Sufrir'' is an infectious jaunt through bandoneon solos, strumming guitars, and, best of all, Luna's vocals, which tiptoe around the notes as though she were dancing a complex tango.
JAMES REED, Boston Globe, July 16 2004 - USA
TANGO VARON
Times Square
Enough recent tango albums have become so digitized and remixed that it's easy to forget what the real deal sounds like. One could easily argue that Astor Piazzolla's classics shouldn't twitch and bleep like a robot gone haywire. On "Tango Varon'' singer Sandra Luna revives the traditional strain of the Argentine art form, more specifically the subgenre called "tango-cancion'' (literally "sung tango''). In Luna's able hands, tango isn't just for dancing; it's for beholding. The title track, which means "Male Tango,'' opens the album on a bold note, though it's a curious choice for the album's name. Granted, tango singers have long been associated with macho males cast from the Carlos Gardel mold, but one of the genre's greatest interpreters, the late Libertad Lamarque, was a female. That said, there's no confusing Lamarque's chirp with Luna's bellow. Her voice is a marvel of Broadway-bound bravado and just enough force to compete with the dramatic orchestrations. Luna's definition of a tango is contemporary enough to envelop the percussion-driven ``Me Llaman Luna,'' and we're all the luckier for it. "Que Nadie Sepa Mi Sufrir'' is an infectious jaunt through bandoneon solos, strumming guitars, and, best of all, Luna's vocals, which tiptoe around the notes as though she were dancing a complex tango.
JAMES REED, Boston Globe, July 16 2004 - USA
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